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Margarita García Robayo: «En cada cosa que una dice hay una especie de feminómetro que nos va evaluando»

No le gusta el mar y tampoco las certezas. La autora colombiana Margarita García Robayo prefiere las grandes preguntas y la búsqueda permanente. Escribe de esos temas siempre necesarios para remover estructuras íntimas, cuestionar(se) y reflexionar sobre lo que somos, lo que asumimos y lo que queremos. Identidad, pertenencia, feminismo, maternidad, amor y más.

Es autora del libro de cuentos Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza, de los libros de relatos Las personas normales son muy raras, Orquídeas y, de las novelas cortas Hasta que pase un huracán y Lo que no aprendí. En Primera Persona , una recopilación de textos que atraviesan con sutileza- y elegancia en el lenguaje- cuestiones de género, las complejidades de la búsqueda de identidad, el lado B de la maternidad, y esa necesidad de inventarse una y otra vez, renueva sus preguntas e inquietudes vitales.

«No hay causa feminista con la que no me identifique pero siento que es peligroso poner en la misma lista todas demandas y equiparar todas las situaciones. Creo que mi papel desde la literatura es otra. Me interesa más el campo de la reflexión. Buscar desde mi lugar como puede hacerse un aporte discursivo al momento de cambio que estamos viviendo. Mirar, hablar sobre mi tiempo», dice.

Dejó Colombia poco después de cumplir los veinte años y ha hecho de ese exilio voluntario una de sus fuentes de libertad creativa. Lejos de su tierra y de la mirada familiar empezó a transitar el camino de la escritura. En ese Buenos Aires que la adoptó y es ahora su ciudad de residencia, cultivó su voz literaria y fue artista sin que eso significara una rareza. Allí, continúa su búsqueda de pertenencia como un proceso que no terminó ni con ese pacto que sellaría con Argentina con pareja e hijos nacidos en ese país.

Ha explorado la autoficción y el relato corto para contar historias universales. En el 2013 la Fundación Han Nefkens y la Universidad Pompeu Fabra la distinguieron con una beca de creación literaria y en el 2014 fue ganadora del Premio literario Casa de las Américas por el libro Cosas peores. En Cartagena, antes de partir, fue coordinadora de proyectos de la Fundación Gabriel García Márquez y en Buenos Aires , años después, asumiría  la dirección ejecutiva de la Fundación Tomás Eloy Martínez.

Margarita es una minuciosa arquitecta de historias y una valiente exploradora de sentimientos propios y ajenos.  La construcción de la identidad femenina y la maternidad, por ejemplo, quedan minuciosamente plasmadas en en Mi debilidad , texto publicado en Piauí, reconocida revista de periodismo narrativo de Brasil. Del amor a destiempo escribió una crónica introspectiva publicada en la revista Orsai y titulada Amar al padre. Y sobre poliamor escribió para la Revista Anfibia el ensayo Heridos sin habernos tocado.

Su exploración quiere ir aún más allá. Además de la promoción de Primera Persona y de los textos por encargo que continúa elaborando para diversas revistas, está trabajando en un guion para cine en colaboración con su marido, el director de cine Mariano Cohn.

La variable de la maternidad en su vida le ha robado algo de tiempo y mucho de libertad, pero como ella misma  reconoce ha enriquecido su mirada y su producción literaria. “El resentimiento, en el buen sentido,  que viene con la maternidad es un buen motor para la escritura. Cuando una hace este tipo de declaraciones siempre se pone en marcha esa especie de feminómetro. Y bueno, en este tema, conmigo estalla porque a mi mis mis hijos me cambiaron la perspectiva de todo, y también de la escritura.”, dice.

Los personajes protagonistas de sus relatos son el resultado de esa constante pugna entre la narradora que quiere contarse y la autora que, consciente de los riesgos de la exposición, quiere esconderse. “Nadie quiere mostrar sus fisuras y sus heridas”, comentó en una entrevista hace unos meses a propósito de libro Primera Persona. Y ella se atreve a ese ejercicio esencial y necesario. Para todas.

Escribe: Claudia Blanco P.

Foto: La Nación ( Argentina)